La riqueza del mundo interior de una persona con autismo siempre sería un misterio, pero nuestra protagonista lo ha cambiado todo. Carly Fleishmann es una adolescente canadiense a quien se le diagnosticó autismo severo desde los 2 años de edad; el impacto fue aún mayor ya que Carly tiene una hermana gemela de nombre Tara. A los padres se les indicó que Carly no desarrollaría habilidades intelectuales superiores a las de un niño pequeño y que la intervención temprana sería vital para lograr ver progresos en su crecimiento… de la posibilidad de que se comunicara verbalmente no era un asunto viable.

A los 10 años de edad, Carly estuvo por primera vez frente a una computadora y ante la sorpresa de sus padres tecleó las palabras HURT (herida) seguidamente de la palabra HELP (ayuda), esto abría el intrincado mundo interior y mostraba que ese día ella se sentía particularmente estresada y frustrada.

A partir de este momento los padres, aconsejados por sus terapeutas, forzaban a que si Carly quería algo tenía que teclearlo, de tal manera que ella misma se diera cuenta de que comunicándose le daba poder a su entorno. Sus escritos se fueron haciendo más elaborados lo que permitió a los padres, terapeutas y a la comunidad médica en general, valiosa información sobre el turbulento e hipersensible mundo del autista.

Conoce esta asombrosa historia en el siguiente vídeo:

Aún hay mucho más que avanzar en el desarrollo de nuevas tecnologías que coadyuven a la mejora de las capacidades en pacientes con autismo y las de sus padres. Los objetivos de las iniciativas relacionadas con esta condición varían desde realizar diagnósticos previos, herramientas de comunicación con su entorno o que potencien la identificación de sujetos o diferenciar emociones.

Es muy pronto quizás para sacar conclusiones pero todo parece indicar que pronto habrá iniciativas tecnológicas relacionadas con el autismo y en las que muchos padres de niños autistas tienen puestas grandes esperanzas.